Resumen
Bueno, primero les quiero dejar saber que este es el tema de mi blog, mi vida ha cambiado tanto desde que tome esta decisión que aprovecho todos los medios que puedo para ayudar a “alguien” que pudiese estar pasando por una situación igual o similar a la que yo viví.
Les cuento que mi obesidad es genética (la peor). En mi familia paterna la obesidad es causante de varias muertes de familiares relativamente jóvenes, mi tío Papo, murió a los 38 años por complicaciones asociadas a la obesidad y mi padre a los 49 por la misma razón.
Somos de los que podemos, queremos, hacemos y probamos TODAS las dietas habidas y por haber,
al principio funcionan pero luego de un tiempo ya pierden su efectividad y
volvemos a caer en el circulo vicioso.
v
Depresión
v
Ansiedad
v
Frustración
v
Inseguridad
v
Baja
autoestima
v
Falta de interés a la
vida
Mi obesidad comenzó a muy temprana edad pues me
casé sumamente joven (13 años) y tuve a mi primer hijo a los 14. De eso nunca me
he arrepentido pues Dios fue y sigue siendo mi gran aliado, me regaló un hombre
maravilloso y tres hijos varones que son mi vida y excelentes seres humanos por lo que vivo orgullosa de ellos.
Bueno volviendo al tema, cada vez que salía de un
embarazo me quedaba con mucho sobrepeso que me era muy difícil perder por falta
de tiempo y esfuerzo para solucionarlo y así llegue a un punto donde no había
forma natural para poder llegar a un peso donde me sintiera bien.
Comencé a padecer de hipertensión, asma, apnea
sueño severo, osteoartritis, retención de líquidos, mala circulación, migrañas
severas y la peor de todas, DEPRESIÓN severa, (llegue a estar internada con
crisis emocionales).
A pesar de tener una linda familia, unas hermosas
nietas que me llenaban de amor, amigas que me sostenían y mi madre que era y es mi gran apoyo y ejemplo,
había días que me sentía tan triste que pensaba ¿para qué vivir? ¡QUE HORROR!!!!
Pero llego a mi vida la posibilidad de que por mis
condiciones medicas el plan médico me cubriera la operación bariátrica, GLORIA A
DIOS!!!
Aun así lo pensé por 3 años, es que siempre hay
quien te dice “esa operación es un riesgo, te puedes morir” y los peores “si
pones de tu parte no tienes que operarte, lo que pasa es que no tienes fuerza de
voluntad”, si supieran el daño que provocan esos “inocentes”
comentarios.
Fue en las vacaciones del 2008 que tome la decisión
que cambiaria mi vida, fuimos a Disney con mi hijo mayor y su familia, yo tuve que llevar mi silla de
ruedas eléctrica porque ya mis caderas estaban tan cargadas que sentía mucho
dolor, al verme tan inútil y sin disfrutar a cabalidad me dije, “aunque me muera
en el intento tengo que hacer algo para VIVIR”, porque me sentía morir día a
día.
Así que cuando regresé comencé mis tramites, en
octubre fui al cirujano, el Doctor Albert Suarez Domínguez, luego de
muuuuuchos exámenes médicos, pruebas, evaluaciones sicológicas, siquiátricas,
internista, gastroenterólogo y mi querida nutricionista Diamalys Vázquez, me
dieron todas las aprobaciones y la fecha del gran día, 20 de enero de 2009.
Por aquí fotos de antes de mi
operación.
Siempre sonriendo aunque por dentro era solo llanto y dolor.
Junio 2008
En Disney
Diciembre 2008
1 mes antes del gran día
El GRAN día de la cirugía
20 de enero de 2009
Antes de.......
Después de.......
ME DUELE!!!!! Pero FELIZ!!!
Y una secuencia de mis progresos.
Esta fue en las pasadas navidad 2010, después de
mi reconstrucción de abdomen y senos, ¡Que atrevida yo!!!! jajaja OJO, mi esposo está feliz con esta
foto.
No me arrepiento, es la mejor decisión que jamás he
tomado y ahora me da coraje haber esperado tanto, pero por otro lado todo tiene
que ser en el tiempo de Dios y ese tiempo era
este. Ya no hay enfermedades no
tomo ningún medicamento, ni uso la maquina CPAP (para el apnea), no hay
depresión y tengo muchas ganas de vivir y de ayudar a quienes estén pasando por
lo que yo pasé, solo me queda la osteoartritis pero muy controlada.
Nadie puede entender mejor a un obeso que una
persona que paso por eso. Sabemos de sus tristezas aunque rían y de sus ganas de
ocultar su tristeza a veces mofándonos de nosotros mismos, pero por dentro
MORIMOS poco a poco.
Por eso ofrezco mi hombro, mi experiencia, mi ayuda
y solidaridad.
Gracias a mi esposo quien me apoyo 200%, mis hijos,
mi madre que no me dejaron sola jamás y a mis amig@s del grupo de Apoyo Bariatrico Nueva Vida que con su apoyo sentí las mejores vibras que jamás pude sentir.



